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sábado, 16 de mayo de 2009

Jesús no aparecía y yo no podía creer lo que pasaba.

No podía creer lo que estaba pasando. Y lo que más me sorprendía era mi incapacidad de aprender de los errores, mi madre siempre había hecho lo mismo. Yo le confesaba algún pequeño desliz infantil, y ella corría a contárselo a mi padre, que terminaba castigándome. Había vuelto a hacerlo otra vez, sólo que la metedura de pata era ahora mayúscula, porque ya no se trataba de mi padre, sino del Jefe del Psiquiátrico, el tal Velasco, que parecía no tener otra misión en la vida que internarme a toda costa.
Estaba realmente asustada, casi desesperada. Pensé: Jesús, ¿es qué no vas a venir justo cuándo más te necesito?
Y esta vez, Jesús apareció, pero no lo hizo como acostumbraba, así, de pie, frente a mí. Esta vez, no se posó en el suelo, sino que se puso a dar vueltas alrededor del psiquiatra y de mi madre, que perplejos se miraban el uno al otro. ¿Tu ves lo que yo veo Evangelina?, le preguntó el Dr. Velasco a mi madre. Creo que sí, querido, Jesús está volando alrededor nuestro.
Mi situación había cambiado de forma drástica, ahora era yo la que tenía la sartén por el mango. Ambos me miraron, y preguntaron casi al unísono. Bella ¿tu ves lo que nosotros vemos?
Yo sentí una satisfacción inconocida, y con una sonrisa algo burlona contesté: ¿Qué? Yo no veo nada.
Entonces Jesús descendió de los cielos y apareció vestido elegantemente con un traje gris, se acercó hasta el teléfono y sin marcar ningún número ( o al menos yo no pude percibir ningún movimiento de sus manos) se comunicó con el hospital psiquiátrico y le dijo al psiquiatra de guardia: Tienen aquí un caso claro de folie a deux o delirio compartido, envíen inmediatamente una ambulancia….

domingo, 10 de mayo de 2009

Estaba algo desesperada, de un lado a otro de la casa, parecía la pena negra de Lorca...

Estaba algo desesperada, de un lado a otro lado de la casa, parecía la pena negra de Lorca.
Sonó el teléfono con estridencia. Corrí pensando que a lo mejor Jesús se había decidido a usar el teléfono, levanté el auricular y pregunté ansiosa:
-¿Sí, quién es?
Imaginad la sorpresa cuando del otro lado la voz de mi madre, valiente.
-Hija mía, ¿dónde te has metido? Hace un montón de tiempo que no sé nada de ti.
Yo tratando de recomponerme:
-Es que ahora soy escritora. Y, además, estoy enamorada.
-Ah, ¿sí? Hija, cuéntame.
-Mira, mami, esto que me pasa no me había pasado nunca.
-Qué, ¿has dejado de trabajar?
-No, eso no, pero es lo único que hago…
-Pero, hija, qué te ha pasado.
-Que ya te dije mamá, estoy enamorada…
-De quién?
-De Jesús, mama…de Jesús
-¡Cómo, hija! ¿De qué Jesús?
-Jesús, mamá, Jesucristo, el hijo de Dios.
El grito que pegó mi madre y los ruidos de ella cayéndose y el teléfono dando contra la mesita de cristal y luego como final un ruido sordo, como la cabeza contra el piso; me inquietaron de tal manera que comencé a llorar desconsoladamente y la imagen de la cabeza de mi madre chocando contra el mármol frío y callado del salón de estar, invadían mi mente sin descansar y me hacían llorar desconsoladamente.

viernes, 8 de mayo de 2009

SEGUÍAMOS SENTADOS CON JESÚS EN EL RETIRO...

Seguíamos sentados con Jesús en el banco del Retiro. Nos mirábamos, nos sentíamos. Parecíamos dos personas enamoradas. El primero en hablar fue Jesús:
-¿Todavía tienes ganas de que te cuente la conversación con mi padre?
-No, bueno sí, la puedes resumir en tres frases. Hablemos, cuando estuvimos ese instante en silencio sentí que te amaba pero, por favor, hablemos, no dejemos que venga el amor a perturbarlo todo. Te escucho, Jesús, te escucho…
Jesús estaba muy impactado por mis palabras, tímidamente dijo:
-Bueno, te cuento…
Y ahí le recordé que en tres frases.
-Una, me prohibió meterme dentro tuyo para conocerte. Dos, que si me quiero quedar en la tierra contigo, no puedo volver más al cielo. Tres, Si vuelvo al cielo me crucifican.
-Y qué más…
Jesús dijo:
-Me dijiste tres frases, ahí están.
Y ascendiendo las manos, desapareció.
No me enfurecí ni nada de eso, me levanté tranquila y caminé tranquila rumbo al trabajo.

sábado, 2 de mayo de 2009

YO ESTABA ENCIMA DE LA ULTIMA RAMA DEL ARBOL MAS ALTO...

Yo estaba encima de la última rama del árbol más alto del Retiro.
Le hacía señas a Jesús para que me ayudara a bajar. Jesús hacía que no me veía llamarle y cambió su túnica por un traje de casimir inglés y unos zapatos relucientes.
Yo encima del árbol comencé a sufrir y entonces gritaba, gritaba muy fuerte.
-Por favor, Jesús, Jesús, ayúdame a bajar.
Jesús mientras tanto sin hacer caso de mis gritos, hablaba con un policía y levantaba las dos manos para indicarle al policía mi posición.
El policía se acercó al árbol y comenzó a correr y tocar el pito de una manera escandalosa y tocaba el pito o silbato y gritaba:
-No se tire, no se tire.
Y tocaba el pito y se acercaron al lugar, dos ambulancias, el camión de los bomberos y muchos fotógrafos de la T.V. y diarios.
Uno de los periodistas de T.V. que me había hecho una entrevista sobre los edificios que había construido el Sr. Bush y que se venían abajo, casi sin explicación, me reconoció y comenzó a gritar mientras me apuntaba con la cámara:
-Es la Ingeniera Jefa Bella de día.
Yo saludaba desde lo alto y el periodista me preguntó:
-¿Qué tal está, ingeniera, cómo se siente? Y yo le contesté:
-Livianita, me siento muy livianita, como una hoja al viento.
Y el periodista gritando para que yo lo escuchara.
-Usted siempre tan poética, ni el peligro la enmudece.
Yo no aguantaba más y como el periodista era el único que me prestaba atención, le dije en voz muy alta.
-Por favor, dígale a Jesús que me baje, por favor…
Ahí fue cuando Jesús reaccionó

sábado, 18 de abril de 2009

CLARO, JESUS, TODO SE HACE SIEMPRE CUANDO A TI SE TE OCURRE…

Claro, todo se hace siempre cuando a ti se te ocurre, ahora no tengo ganas de volar, me estoy dando cuenta que eres amoroso y a la vez un poco autoritario, ten cuidado que eso no nos gusta a las mujeres.
Jesús me miró, largamente, y mirando por encima de mi cabeza en dirección al cielo me dijo:
- Hay algo que le guste a una mujer, a ti por ejemplo, que no haya salido de su propio vientre.
- Ten mucho cuidadito con lo que dices que yo nunca tuve hijos, bueno hasta ahora.
- Hijos no habrás tenido en tu vientre, pero tienes ideas, sentimientos encontrados, caprichos, engreimientos., direcciones `previstas para todas las situaciones. Conmigo cada vez que no pienso como tu, o actuó de manera no esperada., te enojas, pones caras, hasta eres capaz de insultarme.
- No aguante más y no quise que siguiera enumerando mis defectos y poniendo cara de enojada le pregunté
- Y tu cómo sabes todas esas cosas de mí, no habrás utilizado tus superpoderes para meterte dentro de mi alma... eso si que no lo aguantaría, una cosa es que me leas los pensamientos pero cuando pienso y otra cosa muy distinta es saber como soy sin que yo te lo diga.
- Yo me guío por lo que haces o piensas cuando estamos juntos,.además meterme adentro tuyo para estudiarte lo tengo prohibido.
- -Bueno no empecemos otra vez con historias... Jesús me interrumpió para decirme.
- No son historias, me habías pedido que te contara la conversación con mi padre el día de la tormenta en el balcón de tu casa, ¿ te acuerdas ?...
Yo ya estaba muy nerviosa, Jesús nunca perdía su calma celestial y entonces le conteste.
- Si me acuerdo o que te crees que tengo una enfermedad mental. Mira no quiero decirte nunca más lo que te voy a decir, nunca me olvido de lo que me prometen.
- Bueno yo tampoco me olvido de lo que prometo, pero es que nos liamos con una cosa con otra que no hubo oportunidad ni tiempo para contarte la conversación con mi padre. Así que nos sentamos y te cuento aquella conversación.
Y yo que me sentía muy rara le dije mirando en dirección al cielo.
- - Pero no era que ahora iríamos a volar ?

jueves, 9 de abril de 2009

DESPUES DE LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN CON JESUS…

Después de la última conversación con Jesús me impuse no llamarlo nunca más.
Pero nada era fácil para mí, perdí casi completamente el apetito y cada vez que quería dormir no podía conciliar el sueño o peor aún en cuanto me quedaba dormida me despertaba casi inmediatamente sobresaltada y antes de soñar nada.
La idea surgida en la última conversación de poder transformarme en el Llanero Solitario o Robin Hood en la época actual y acompañada de los superpoderes de Jesús, me volvió completamente loca.
Mi esbelta figura se fue descomponiendo. Sin comer, sin dormir, sin escribir y sin ir a trabajar, comencé a sentir que podía morirme ahí, sola, sin amor, ni ilusiones y todo porque la idea de utilizar los superpoderes de Jesús como si fueran míos, me había enloquecido y por momentos, sentía que para siempre.
Me miraba en los espejos de la casa a cada instante, y al verme tan fea, tan desmejorada, con arrugas, las tetas un poco caídas, mi espléndida cabellera enmarañada y sucia, un día me dije, se terminó, lo llamo y listo, me uno a él para toda la vida, me someto a sus superpoderes y entre los dos salvamos la humanidad o, por lo menos, la equilibramos.
Después la sola idea de someterme a alguien y para toda la vida me volvía loca. Y, entonces no lo llamaba, intentaba masturbarme para olvidar y no podía, trataba de leer lo que había escrito y me volvía más loca, llegué a darme la cabeza contra el espejo del baño.
Cuando vi la sangre exclamé: ¡Por Dios, Jesús!
Y Jesús apareció detrás de mí, me puso las dos manos, una en cada hombro, y me dijo:
-Aquí estoy, Bella.
Y vi como la sangre desaparecía, la herida se cerraba sin dejar ninguna marca en mi frente, la piel se estiraba, las tetas se me levantaban un poco, recuperé los kilos perdidos y el pelo lacio y hermoso como a mí me gustaba y me sentí la mujer más feliz del mundo.
Jesús interrumpió mi éxtasis frente a mi propia imagen y me preguntó:
-¿Me necesitas para algo, Bella.
- No, te llamé de casualidad pero me hace muy feliz tu presencia.
-Entonces me quedo.
-Sí, claro, por supuesto.

lunes, 6 de abril de 2009

ME DOLÍA UN POCO LA CABEZA, QUE NUNCA ME DOLÍA

Me dolía un poco la cabeza, que nunca me dolía. Le dije a Jesús que quería dormir un rato y que después quería hablar seriamente con él.
Se acercó cariñosamente y me puso la mano en la frente. Sentí un alivio infinito no sólo en la cabeza, de cualquier manera le dije que quería descansar un poco.
Jesús me dijo: Bueno. Y yo me fui a acostar.
Me acosté toda vestida, me tapé los pies con una manta, regalo de mi tía abuela Carolina del Norte, pero no pude dormir.
A los veinte minutos me levanté y fui hasta el salón. Jesús seguía sentado. Le dije un poco bruscamente:
-O me cuentas la conversación que tuviste con tu padre en el balcón o no quiero verte nunca más.
Jesús preguntó: ¿El día de la tormenta?
-¡Qué! ¿Conversaste otra vez con tu padre y no me dijiste nada?
-No, no, sólo el día de la tormenta.
-¿Qué te dijo?
Jesús se levantó del sillón, comenzó a caminar, yo creo que nervioso, dando vueltas alrededor de la mesa de malaquita verde.
-¿Estás nervioso? Le pregunté.
-No, tengo miedo que te pongas nerviosa tú.
-¿Y por qué yo me tengo que poner nerviosa si el que tiene que hablar eres tú?
-Tengo miedo que no soportes o que te tomes a mal la conversación que tuve con mi padre.
-No te hagas el campeón que aquí en España somos todos campeones, así que habla.
Jesús me dijo:
-Ah sí, ya me enteré de que ganaron la Copa de Europa.
-No desvíes la conversación con cualquier excusa, a ver ¿Qué te dijo tu padre?
“-Hijo mío.
-Sí, papá.
-¿Estás contento con la utilización de tus superpoderes?
-Bueno, más o menos pero fue ella la que me pidió que destruyera la Catedral.
-Bueno una cosa es que vivas con ella y jueguen a la ronda y otra cosa es que destruyan el mundo.
Y yo, con los brazos en extensión peripatética, le dije:
-Es que no sé qué hacer, no sé qué hacer.
-Entonces, papá me dijo…”.
Y se quedó callado.
-Y ahora ¿qué te pasa? ¿Qué te dijo?
“-Hijo mío la tierra está en crisis, la desocupación avanza a pasos agigantados, los pobres se multiplican por doquier mientras que unos pocos, dueños del dinero y de la vida de los demás se jactan de ser invencibles y todopoderosos y aquí el único todopoderoso es tu padre.
-Sí, papá, sí papá.”.
Y Jesucristo se quedó en silencio nuevamente.
-Y todo el lío que armaron con la tormenta fue solo para decirte eso que está en todos los periódicos.
-Has visto que no ibas a aguantar, que te ibas a poner nerviosa. Ven, siéntate y tomemos un refresco.
Tomé un trago del refresco que milagrosamente había aparecido en la mesa y le pregunté:
-¿Qué más te dijo tu padre?
-Que utilizara mis superpoderes en lugar de para destruir el mundo, para aliviar la injusticia sobre la tierra.
Me comencé a reír de una manera exagerada.
-¡Qué! ¿Como Robin Hood o el Llanero Solitario?
-Sí, esos son los nombres que me dio mi padre. Robarle a los ricos, entorpecer sus proyectos, ayudar a los pueblos a liberarse de sus dictadores y repartir la comida y el dinero de una manera equitativa.
-No me jodas, Jesús, que me estoy mareado.
Antes de quedarme dormida, le dije:
-¿Estás loco? No me vuelvas loca a mí. Yo soy Ingeniera Jefa de una empresa muy importante, los dueños son un poco carcas pero me pagan un buen sueldo que me alcanza para vivir holgadamente.
-Pero mi padre me dijo que no hay que conformarse con el techo y la comida, que hay que luchar por la libertad, por la igualdad, por la cultura…
Y yo sorprendida, le dije:
-¡Qué! ¿Tu papá es Marx?
-No, mi papá es Dios pero Marx es uno de sus libros de cabecera.

jueves, 2 de abril de 2009

SEGUIMOS EN MI OFICINA, YO ESTABA BASTANTE PREOCUPADA…

Jesús, en silencio. De pronto me dijo:
-¿Me puedo quedar aquí?
Le dije que sí, pero invisible y que luego a la noche me gustaría tener una conversación. Toque el timbre para llamar a los Ingenieros.
-¿Está mejor, Jefa? me preguntó el Ingeniero 1.
-Sí, estoy mejor, pero…
El Ingeniero 2 intervino:
-¡Qué responsabilidad el hecho de que cada vez que lo llame aparezca!
Yo contesté:
-Sí, es una gran responsabilidad y por eso espero que ustedes me ayuden.
-¿Y no sería bueno que consulte a un psicólogo?
-No me venga con tonterías, ¿qué va a poder un psicólogo contra Jesús?
-Bueno no le dije para pelear contra Jesús, le dije para que usted pudiera hablar con algún especialista.
-Especialista ¿de qué? ¿Acaso hay algún especialista de los superpoderes de Jesús?
El otro Ingeniero agregó:
-Sí, claro, Dios.
-¿Pueden dejarme sola, por favor?
-Sí, cómo no.
-Cualquier cosa nos llama, Jefa.
Ya en mi casa, lo llamé a Jesús para preguntarle qué conversación había tenido con su padre.
-Jesús, Jesús.
Y Jesús no aparecía.
-Y ahora ¿qué te pasa? ¿por qué no apareces? ¿o fue todo producto de mi mente enferma? ¡Jesús, mierda!
-Sí, Bella, ¿me llamabas?
-¿Por qué tardaste tanto tiempo en aparecer?
-Tenía miedo que me regañaras.

lunes, 23 de marzo de 2009

ESTOY SENTADA EN LA OFICINA CON LAS DOS MANOS UNA A CADA LADO DE MI FRENTE

Estoy sentada en la oficina con las dos manos una a cada lado de mi frente. Parezco una mujer pensando desesperadamente.
Entran a mi despacho los dos ingenieros de siempre. Saludan respetuosamente y uno de ellos me pregunta:
-¿Le pasa algo Jefa?
El otro dice:
-Se la ve muy pensativa.
Reaccioné y les dije:
-Nada, no me pasa nada, pero es cierto que estoy pensativa.
-¿Se cayó otro de los edificios que construyó Bush? –Preguntó uno de los ingenieros.
-No, no, no, estaba pensando en problemas personales –Contesté.
El otro ingeniero:
-¿No estará enamorada, Jefa?
-Pues sí, estoy enamorada.
-Qué ¿alguno de los dueños de la empresa?
-No, no.
Me quede unos minutos callada y luego dejé caer, frente al asombro de los ingenieros:
-Estoy enamorada de Jesucristo.
-¿Del señor que apareció el otro día y nos arregló el edificio del Gobierno?
-Sí.
-Pero entonces por qué está preocupada, todo el mundo está enamorado de Jesucristo.
-Sí pero cada vez que yo lo nombro aparece.
-Vamos, Jefa.
-¡Qué! ¿Quiere que hagamos la prueba?
-A mí me encantaría.
-A ver, llámelo.
Ingeniero 1 dijo en voz alta:
-Jesucristo.
Le dije:
-No, no, abreviado.
Y el Ingeniero 1 volvió a decir el nombre pero esta vez abreviado:
- Jesús.
Nadie apareció, así que le dije al Ingeniero 2 que probara él:
-A ver, pruebe usted.
El ingeniero 2 dijo en voz alta:
-Jesucristo.
Le dije:
-No, no, abreviado.
Y el Ingeniero 2 volvió a decir el nombre pero abreviado:
-Jesús.
Nadie apareció. Los dos ingenieros se miraron y dirigiéndose a mí me dijeron:
-Ahora pruebe usted.
Y yo muy bajito para que no me escuchara, susurré:
-Jesús.
Y patapufete, apareció. Los dos ingenieros dieron un paso atrás, tal vez, asustados. Les dije:
-Por favor, me pueden dejar a solas con él.
Cuando salieron los dos ingenieros le pregunté a Jesús:
-Pero ¿qué haces aquí, en mi oficina, otra vez?
-Me llamaste, Bella, me llamaste.
Hubo un silencio que partía la tierra y entonces le pregunté:
-¿Con qué has pagado la consumición del bar?
-No, no pagué la consumición, distraje al camarero con un movimiento de manos, me levanté con elegancia y estuve caminando por la ciudad.
-¿Ahora utilizas los superpoderes para robar a un pobre camarero?
-¡Qué exigente que eres conmigo!
-¿Por qué me dices eso?
-¡La última vez me hiciste destruir la catedral y ahora te estás quejando por seis euros!

domingo, 22 de marzo de 2009

ME DESPERTÉ SORPRENDIDA DE NO HABER SOÑADO NADA

Mis sueños se estaban confundiendo de una manera peligrosa con la realidad. Mientras desayunaba pensé que a lo mejor tendría que consultar a un especialista, luego rechacé la idea por absurda.
Terminé de desayunar, me bañé, me vestí y antes de salir a la calle me miré en el espejo del salón y me vi muy bien vestida. Alguien querré conquistar esta mañana, me dije, mientras le sonreía a mi imagen en el espejo.
Parecía mentira que anoche hubiera habido una tormenta eléctrica brutal; hoy, un día templado con un sol acariciador.
Me senté en una terraza de la Gran Vía y pedí un zumo de piña.
El camarero, después de servirme, tal vez, molesto por el sol, estornudo y yo no tuve ninguna otra idea que decirle “Jesús” y Jesús apareció, se sentó en la silla enfrente de mí y como si todo fuera normal y él una persona normal, pidió un café solo.
Yo me dije para mí misma, tú tranquila, bella, que el que tiene que dar explicaciones es él.
Pensar para mí cuando estaba Jesús presente era hablar en voz alta.
Jesús me dijo:
- Es verdad, te debo una explicación.
Y luego se quedó callado. Yo tomaba mi zumo de piña y él su café. Sin hablar, pero de vez en cuando nos mirábamos.
Cuando terminé mi zumo, le dije tranquilamente.
- Yo me voy a trabajar, nos vemos luego, ¿puedes pagar?
Y sorpresa te da la vida, Jesús como un hombre normal me dijo:
- Por su puesto, nos vemos luego.

domingo, 8 de marzo de 2009

ME LEVANTÉ ASUSTADA

Me levanté asustada convencida de que, después de lo de la Catedral, Jesús había venido a vivir a mi pisito. No estaba en la cama ni en el aire ni en el baño ni en la cocina.
Me daba rabia que el asunto con Jesús fuera sólo un sueño. Decidí olvidarme del asunto y poner más interés en mis trabajos pero había algo que había cambiado definitivamente en mi vida. ¿No me estaré volviendo loca?
De golpe me acordé de lo de la Catedral y me empecé a reír a carcajadas y me venían imágenes de la Catedral, del Parque del Oeste, de las farolas de la calle…
Camino del trabajo me seguía riendo y me decía ¿loca o tonta? Pero a mí me ha pasado algo en la vida. Jesús, Jesús ¿dónde estarás?
-Aquí, querida, a tu lado.
-Cómo que a mi lado si te busqué por toda la casa y no te encontré.
-Es que me hice invisible para no molestarte.
-Y ahora qué estás haciendo al lado mío.
-Me llamaste ¿no?
-Y si yo no te llamaba ¿qué pensabas hacer?
-Pensaba ir a tu trabajo, invisible, quedarme quietito y ver cómo te podía ayudar.
-No se te va a ocurrir demostrar tus superpoderes en la oficina.
-No, no, no, iba para aprender ingeniería, verte trabajar y ayudarte.
Moví la cabeza como diciéndome a mí misma “Esto no lo voy a poder aguantar”.
Y Jesús volvió a desaparecer.
A mí me tranquilizaba que él estuviera pero que no estuviera, de esa manera no quedaba claro de quién eran los superpoderes: de él que aparecía y desaparecía o míos que lo hacía aparecer y desaparecer.
En el trabajo un día normal, yo con los planos de las nuevas construcciones y Jesús invisible.
Hubo un momento de tensión a las cuatro de la tarde. Alrededor de una mesa, hasta siete profesionales discutíamos de cómo y a partir de qué momento tendríamos que apuntalar el edificio más importante del Gobierno, a punto de caerse. Si había alguna posibilidad de cerrar el edificio hasta que nosotros terminásemos con nuestro trabajo o si nosotros tendríamos que trabajar con el edificio funcionando, lo que pondría en peligro a unas 500.000 personas. Si teníamos que empezar por la izquierda o por la derecha. En ese momento, en pleno ardor de la discusión apareció Jesucristo arriba de la mesa y con su brazo derecho extendido hacia el horizonte dijo (de más está decir que yo estaba temblando como una hoja de viento):
-Señores, no temáis, soy Jesucristo, el hijo de Dios. Lo vuestro no es un problema ya que se soluciona de esta manera.
Se sentó en la mesa y en la baqueta hizo unos movimientos, reconstruyó el equilibrio y desapareció.
Yo, tratando de despistar dije:
-Estamos todos locos, ya alucinamos.
Y uno de los ingenieros dijo:
-No, fue un milagro, fue un milagro, no vieron cómo movió la maqueta.
En ese momento suena el teléfono. Era una llamada del edificio del gobierno:
-Inclinación corregida, les agradecemos su trabajo.
-Milagro, milagro, fue un milagro.
Dijo uno de los ingenieros. Entones, ahí fue donde dije:
-Señores, un poco de calma.
Y di por terminada la reunión. Y me quedé pensando qué haría con Jesús cuando volviera de nuevo, si le daría un beso o le daría una patada.

domingo, 22 de febrero de 2009

¡QUÉ GOLPE QUE NOS DIMOS!

-¡Qué golpe que nos dimos! Dije yo, tocándome las nalgas.
-Tú, porque yo, en la tierra, tengo superpoderes.
-¿Superpoderes?
-¡Ah! ¿sí?
-¿Y desde cuando?
-Antes del poema del desierto hablé con mi padre y me dijo: “si tu novia no quiere que mueras, no morirás, estarás en la tierra vivo, con superpoderes para luchar contra Satanás.
-Ay, por favor, no me jodas, Jesús.
-¿Qué quieres, que te lo demuestre?
-Sí, claro, por supuesto.
¿Y saben lo que hizo el animal de Jesús? (quiero recordarles que estábamos en el parque del Oeste, en la calle Ferraz, a unos metros de la guarida de los socialistas). Salió corriendo y pegó la cabeza contra una farola, que se dobló y cayó en medio de la calle produciendo el choque de varios coches. La gente gritaba y corría y yo le tomé a Jesús de la mano como si fuera un niño y le dije:
-Ven Jesús, no te hagas daño, ven Jesús. Así qué ¿Superpoderes?
-Sí, querida.
-Bueno pues arregla este lío que has hecho con tus superpoderes.
-Y ¿saben lo que pasó? pues nada, Jesús me miró a los ojos y me dijo:
-Es la última prueba a la cual me someto
Y moviendo las manos como para bailar en árabe o en andaluz, arregló todo.
Yo pensé que estaba alucinando pero no dije nada.
Él me tendió la mano suavemente y me dijo:
- Ven, vamos a buscar una casa.

viernes, 20 de febrero de 2009

CUANDO TUVE LA CERTEZA DE SEMEJANTE SOLEDAD…

Cuando tuve la certeza de semejante soledad, sin agua, en el desierto, la arena y yo, yo y el sol y la arena, me volví loca, y corría y daba vueltas sobre la arena hirviendo y me quemaba la piel y la arena se metía en mis ojos y lloraba y sentía que me moría, de sed, de soledad.
Un viento leve traía un murmullo desde lejos, desde muy lejos que se acercaba a cierta velocidad.
El me lo había dicho, cuando sientas en medio del silencio del desierto un ruido que viene desde lejos, busca refugio detrás de alguna duna, porque ese ruido, ese viento es la voz de Dios cambiando toda la arena de lugar.
Me refugié detrás de una gran duna y me aplasté contra la arena y me quité la falda y me tapé la cabeza y los ojos con la falda y esperé, esperé tranquilamente morir en el desierto.
A punto de morir, se calmó el rumor, el
viento y en la arena comenzó a escribirse un poema…

miércoles, 18 de febrero de 2009

LOS SONIDOS DE UN VALS ME ENSUEÑAN…

Los sonidos de un vals me ensueñan y recuerdo la primera vez que danzamos con Jesús en el desierto. En ese momento todo era vuelo y alegría, en cambio hoy son todas `preocupaciones, en ese momento sin abrir los ojos sentí la mano temblorosa de un hombre invitándome a bailar y sin abrir los ojos acepté y baile y baile con el desconocido que tenía una dulzura especial tanto en la mano que apretaba con delicadeza mi mano como en la mano que tomaba mi cintura de una manera firme, femenina y masculina al mismo tiempo. No abrí mis ojos en ningún momento y apoyando mi tierna cabecita sobre su hombro perfecto, creo que me quede dormida.
Cuando sentí que el hombre se alejaba abrí los ojos y miré para abajo y vi. sus pies semidescalzos, sus inconfundibles sandalias y todo se oscureció, yo no podía abrir mis ojos que me ardían como abrazados por el sol y tenía los labios resecos y una sed infinita.

En el desierto estaba sola, oteo, sin ser atea, los horizontes de los cuatro puntos cardinales y nada de nada. En el desierto ese mediodía el sol enorme, separación? esta horrorosa yo muy pequeña y sedienta y el señor seguramente en el cielo.
¿Quién habrá sido el culpable de esta feroz separación?

sábado, 14 de febrero de 2009

LLEGUÉ A MI CASA CORRIENDO, ME BAÑÉ Y ME ACOSTÉ A SOÑAR

Llegué a mi casa corriendo me bañe y me acosté a soñar. Nada no conseguía nada Me venían mil pensamientos a la cabeza que nada tenían que ver con el relato, hoy casi no has entrado en la comunidad. Obama es negro pero también es presidente de los estados unidos y además lo de Jesús, sueño o realidad o sostenimiento casi invisible de una ilusión o verdad material pero cósmica incomprensible. Me levanté de la cama me vestí como para ir a una fiesta que de paso no sé que ocurrió, pero desde que estoy escribiendo el relato ninguno de los hombres amigos y amados me invitaron a bailar, a cenar a llenar la noche de porquerías. En estos días donde voy presumiendo de escritora nadie me dijo que me amaba, nadie miró mis labios con ardor En una palabra lo único que conseguí del amor para mí estos diez días, fue que me leyeran, que invirtieran parte de su tiempo en mis pequeños relatos. Que no me importa, que yo pienso seguir escribiendo y quién lo puede negar, escribiendo, escribiendo, llamando permanentemente al amor, a la concordia, por ahí, quién lo puede negar, algo me toca a mí, algo de amor, algo de aventura, algo de silencio. Sigo escribiendo y el resto, todo el resto está bien como está.

jueves, 12 de febrero de 2009

TRABAJAR, HAY DÍAS QUE ME RESULTA MUY TEDIOSO…

Sobre todo, cuando noto diferencia tan grande entre el mundo real y el mundo virtual. Sólo he encontrado hasta la fecha una sola semejanza, cada sujeto es responsable del mundo real que le toca vivir y cada sujeto es responsable del mundo virtual que se construya. Pero toda viña, aunque sea pequeña, es una viña del señor, y en las viñas del señor puede pasar cualquiera y puede pasar cualquier cosa.
Mi padre cuando yo era pequeña y quería arreglarme algunos de mis pequeños vicios o errores, me leía alguna página de la Biblia.
Yo me hacía unos líos.
- San Cayetano de conseguirá trabajo.
- San Antonio una novia.
- ¿Y María? qué es lo que va a hacer María.
Y ahí, mi padre, me daba una cachetada.
Esta noche si aparece de nuevo el Jesús de 33 años tan parecido a Jesucristo le diré que no aguanto tanta incertidumbre.
Entran de golpe 2 Ingenieros muy agitados a mi despacho:
- Ingeniero 1: ¿Se enteró Jefa?
- Ingeniero 2: ¿Se enteró?
- ¿De qué me tenía que haber enterado a esta hora de la mañana?
- Se cayó el edificio de 200 plantas que había construido J. Bush.
-Bueno, no se pongan así, señores, que ya sabíamos que J. Bush hizo todo mal. A lo largo de este año veremos caer miles de edificios.
- Ingeniero 1: Es difícil creer en Dios en estas épocas.
- Ingeniero 2: La Ingeniera Jefa es muy creyente.
- Bueno, más o menos, sólo creo en Jesús.

miércoles, 4 de febrero de 2009

DESPUES DE LA LECTURA DEL POEMA ME MIRO COMO UN HOMBRE NORMAL...

Le leí el poema sentados los dos en el desierto:

VENIAS A BUSCARME PROVENIENTE DE UN VERSO

Venías a buscarme
proveniente de un verso
despeinado y abierto
con el viento a favor
a tal velocidad
que no podías detenerte.
Después para poder besarme
dabas vueltas y vueltas
hasta caer rendido
casi muerto en la arena.
Yo te besaba el rostro,
las manos, las mentiras;
con mi lengua limpiaba
la arena de tus pies.
Y tú, muerto o cansado
soñabas que dormías
a mi lado, en la arena
y cristales del tiempo
caían en bandadas
sobre nuestra piel.

Después del poema él me miró con cierta ternura de hombre y me dijo:
- Nunca seré un hombre normal, vine a la tierra para morir.
- Ja...Ja...Ja.... Todos venimos a la tierra para morir. Somos una especie mortal.
- No, eso ya lo sé, lo inventó mi padre, pero yo vine a la tierra a cumplir una misión.
- Y qué misión es esa que se cumple muriendo ¿no serás un esotérico?
- No, mi muy bella de mis pocos días, he venido a morir, según mi padre, para salvar a la humanidad.
-A mí me parece que tu padre está equivocado.
-Cómo dices eso de mi padre, nunca se equivoca.
-Todos los padres se equivocan.
-¿Ah, sí? ¿Cuál es la equivocación de mi padre?
- Mira, Jesús, te lo digo una sola vez y no te lo digo más. La humanidad no tiene salvación, así que te prohíbo (y diciendo esto tomé una lanza del aire y le apunté a la cabeza) que mueras, la humanidad no tiene salvación.
- ¿Entonces, mi padre se habrá equivocado?
- Todos los padres se equivocan.

martes, 27 de enero de 2009

APARECEMOS EN LA TERRAZA DE UN CUARTO PISO…

Aparecemos en la terraza de un cuarto piso, sentados, mirando para la calle. Cada vez que queríamos mirarnos debíamos hacer un movimiento lateral con nuestros cuerpos.
Me levanto y abrí la nevera, está vacía, nada, ni una botella de agua.
En el sueño era mediodía, así que decidí ir de compras. Y ahí comenzaron a pasar cosas raras.
-Jesús, ¿tienes algo de dinero?
-¿Cómo?
-Sí, Jesús, dinero para comprar algo de comida, agua.
-Sí, deberíamos comer algo, pero yo nunca tuve contacto con el dinero.
Me sentí desilusionada pero no dije nada. Me acerqué cariñosamente y le dije:
-¿Me acompañas?
-¿Dónde?
-Vamos juntos a hacer las compras.
Y, Jesucristo, saben lo que me dijo:
-No estarás loca ¿no?
Yo le contesté rápidamente:
-Más loca será tu madre.
- Quien sabe, puedes tener razón, pero yo soy Jesucristo. Una cosa es morir en la cruz haciéndole un favor a mi papá y otra cosa es ir los próximos 30 años al supermercado a hacer juntos las compras. Que no, nena, conmigo te equivocaste.
Y ahí casi me ahogo de la angustia, que me despierta.

sábado, 24 de enero de 2009

AYER FUE UN DÍA MUERTO, TRABAJÉ PERO…

Ayer fue un día muerto, trabajé pero no pude tomar ninguna determinación, dejé todo para el lunes, tampoco pude escribir mucho, la relación con tres o cuatro blogs, muy interesantes, a veces me da energía y a veces me ponen fuera de carrera. El señor Menassa, pintando en casa. Me resulta encantador pero tiene una manera de decir las cosas, a veces parece que entendiera lo que a una le pasa, además esa insistencia suya de dejarse llevar, dejarse llevar, no termino de incorporar ese concepto. Bueno en realidad con los otros blogs amigos todo es diversión, no digo que no me divierta con el menassa, ya que el hombre es muy irónico, sarcástico, pero es que este hombre a veces me hace pensar. Me dormí sintiendo que algún día yo le haría pensar a él.
El joven de 33 años muy parecido a Jesucristo y yo, estábamos sentados en el desierto, a tres metros de distancia, sentados al estilo oriental sobre nuestras piernas cruzadas. No estábamos tranquilos, estábamos serios, preocupados. Yo fui la que rompió ese silencio estremecedor.
- No te quiero besar porque tú quieres morir mañana.
-Yo no quiero morir mañana, eso de que me tengo que morir es cosa de mi padre.
Comencé a correr y gritar por el desierto como una loca de amor y el joven volando como un pajarito se posó en mis hombros y con voz acariciadora, celestial me dijo:
- No te pongas así, yo te quiero,
Dejé de llorar, respiré profundamente y se lo dije:
- Pues si me quieres, si me quieres de verdad, puedes olvidarte de tu padre y de morir mañana.
Esta vez fueron mis propias palabras las que al producirme angustia me despertaron.