domingo, 21 de marzo de 2010
Querida:
Mujer, vendimia azucarada,
centro en el amor por ti,
la residencia de mi canto.
Bajo los cielos, en silencio,
entre crepúsculos, mi cuerpo,
paloma salvaje
cruzando el espacio de tu voz.
Quiero verme, me decías,
salvajemente
atravesada por tu canto.
Y desde entonces no dejo de gozar,
primitivo, imposible,
salvaje entre tus piernas.
Miguel Oscar Menassa
jueves, 18 de marzo de 2010
Querida:
hombre de piel como palabras,
he viajado por lo que queda del alma
y no estoy de acuerdo.
Tristeza agrandada por sus contradicciones,
soy el dolor del siglo que no duele.
Más que la atroz materia que destruye,
un simple giro del lenguaje.
A la palabra amor ,
le puse cascabeles como a la lepra antaño.
A la palabra madre,
le puse un cataclismo entre las piernas
y una belleza masculina en la mirada.
Ojos de miel combiné con mi patria
y me dejé llevar por la marea.
Llené el mar de palabras antiguas
y hundí el mar.
De la mujer hice una frase.
Detuve su infatigable locura,
toda locura entre mis letras.
Al tembloroso, avergonzado sexo,
le agregamos torrentes, cataratas.
Ella existe,
ha nacido en mis versos.
Poesía de fuego,
donde el dragón es ella y la palabra.
Te escribo, ¿ ves? , te escribo,
como antaño el hombre se escribía.
Hago que tus gemidos,
yegua loca pariendo la mañana,
abandonen tu cuerpo.
Miguel Oscar Menassa
martes, 23 de febrero de 2010
QUERIDA:
Me tocó la nieve en las espaldas,
una palmada alegre cariñosa,
me sentí acariciado por mi madre,
fui feliz.
La nieve me tocó el corazón.
Anochece y del día,
sólo me queda el recuerdo de la bruma.
Así de frágil fue todo esta mañana:
nieve y carmín.
Deletreamos con cuidado cada uno su nombre:
Yo soy
La pétrea belleza del cristal,
marina alondra de los valles,
amiga de la tristeza de la muerte.
Yo tuve ganas de decirle:
Soy el poeta, el grande,
el creador de la palabra Mujer
y no le dije nada.
miércoles, 17 de febrero de 2010
QUERIDO:
Pleno de confusión me arrastro sin saber,
¿dónde el amor se pliega sobre mí?
¿dónde la poesía abre sus alas?
Recorro viejos vestigios, ilusiones,
letras del océano, profundidades,
entre cataclismos,
abro fuego contra mis propios ojos.
No quiero ver mujer de la locura,
girando en el espacio, tu soledad.
Recuerdo tu cintura, mimbre estremecido,
cuerpo salmón, dorado pez,
profundo alarido de clemencia
Cuerpo de mujer,
Cuerpo de mujer.
Ceniza.
Vuelo.
miércoles, 10 de febrero de 2010
QUERIDA:
entre mi piel y tu conciencia.
Siempre triunfaba el tiempo.
Tu aliento enfurecido,
era el rocío de la tarde.
Escupías sobre mí,
palabras como ángeles,
besos,
granadas de locura.
Con serena voz te recitaba,
los versos donde un hombre,
era una seca lágrima perdida.
Tu fuego era el fuego,
-maderos de la cruz-
ardía todo el tiempo.
domingo, 7 de febrero de 2010
FUI LO QUE SE DICE UN BUEN FENICIO, EN TODO
No era navegar por navegar, mi oficio,
mi oficio era tenderme entre los puertos.
Rosa perdida de perfumes rotos,
color de soledad, dejaba en cada puerto,
un infinito brote de locura.
No estoy perdido de amores sino de tedio:
ya nadie corre por los peldaños de mi mente como tú,
ya nadie abre su fuente con alegría y deseo para mí.
Yo ya no veo tus ojos en lo profundo de mis manos.
Navegar por navegar no es mi oficio,
arrancar trozos de la nada y unirlos en conjuro,
ese es mi oficio silencioso y tenaz, como de versos,
mi oficio no se puede aprender, no sabe, es ciego.
Miguel Oscar Menassa
De "Poemas y cartas a mi amante loca joven poeta psicoanalista"
viernes, 5 de febrero de 2010
CUANDO ENVEJEZCA de Miguel Oscar Menassa
Cuando envejezca
cuando mi piel se caiga,
porque soy incapaz de sostenerla,
entonces, mi palabra. levantará la voz.
Agonizando, el canto,
se hace más fuerte que viviendo.
